viernes, 25 de marzo de 2016

Sigue Adelante




           Devastada era la palabra perfecta para definir su estado emocional en aquellos momentos. Todo estaba mal y ya no le quedaban fuerzas para seguir. Esa mañana le habían entregado la nota del examen para el que se había preparado durante dos largas y estresantes semanas, desvelándose durante noches. Ahora podía ver que tanto sacrificio había sido en vano, ya que frente a sus ojos brillosos por las lágrimas podía ver el 4 que anunciaba su fracaso.

Eso no era todo, ya que durante esas benditas semanas se había negado a salir con su novio en varias ocasiones por el estudio. En un principio, él había entendido sus razones pero luego comenzó a insistirle nuevamente para que saliera con él, para “distraerse”.

 Como si ella tuviera tiempo para hacer semejante cosa. El hecho de que no la entendiera los había sumergido a ambos en una angustiante discusión por la cual ahora no se dirigían la palabra. No era el mejor momento para pelearse con el que había sido su mejor amigo durante años, no ahora cuando su abuela, la única que le quedaba, luchaba por su vida.

Hacía catorce días desde que la habían internado y las cosas no parecían mejorar. Pero su abuela era una luchadora y no se rendiría tan fácil, no sin antes dar pelea. Su abuela siempre había jugado un papel importante en su vida, le había enseñado mucho y ahora que la vida se empecinaba en tratar de quitársela Lourdes sentía que estaba muriendo por dentro.

 Pero no podía darse el lujo de ser débil, tenía que continuar con su vida, con sus estudios para construirse un futuro. ¿Pero cómo podía continuar con su vida cuando toda su vida estaba postrada sobre una cama muriendo? ¿Y qué si no quería un futuro en el que su abuela no estuviera incluida?

Cuando juntaba las fuerzas suficientes era capaz de reconocer que las razones de su fracaso, de la pelea con su novio y todo lo que estaba mal con su vida conducían al estado crítico de su abuela.

En el fondo sabía que no lo había conseguido porque mientras memorizaba esos aburridos textos, su cabeza y su corazón se encontraban con su abuela. Mientras que por el otro lado, sabía que si estaban peleados con su novio era por su culpa, ella había sido la que lo había tratado mal. Lo que él no entendía realmente era que ella no podía ser ayudada, no había nada que él pudiera hacer para acabar con el dolor con el que ella debía convivir a diario. No había distracción alguna que pudiera sacar  de su cabeza y de su corazón la posibilidad de perderla.

Mientras caminaba a casa solo podía pensar en una cosa: dormir. Mientras dormía era el único momento del día en que su cabeza dejaba de taladrarle con pensamientos angustiantes. Llegó y fingió una media sonrisa para su madre que la esperaba con la comida preparada.

-¿Estás lista? -le preguntó su padre mientras comía.

-¿Para qué?-le preguntó sorprendida.

-Iremos a ver a tu abuela, el medicó llamó, está mucho mejor de lo que cualquiera de ellos hubieran imaginado.

Entonces, Lourdes sonrió por primera vez después de catorce interminables días. Fue una sonrisa genuina porque ahora tenía un verdadero motivo para sonreír; porque había esperanzas; porque su abuela estaba luchando para permanecer con ellos; porque Dios no había olvidado a su familia después de todo, y había escuchado sus plegarias.

En ese momento, supo que hacer. Llamó a la primera persona a la que se moría por contárselo, su novio, y al oir su voz supo que todo estaría bien.

 Su abuela una vez más y sin proponérselo le estaba enseñando una nueva lección de vida y ésta era: de nada sirve que te quejes por cosas insignificantes y te olvides de vivir, en lugar de concentrarte en lo negativo deberías enfocarte en las razones que la vida te da para sonreír, porque mientras algunos se quejan de la vida muchos otros luchan para conservarla.

                               Fin


-Cuento corto ganador del concurso "Letras del Face 3" publicado por Editorial Dunken-


                                               ¡Gracias por leer!
                                                                                                        Joha

No hay comentarios.:

Publicar un comentario